¿Cuánto de un bosque se pierde cuando se quema?

^ La obra en detalle
Una obra que nace del fuego
Miles y miles de hectáreas de bosques patagónicos fueron consumidas por el fuego.
De ese dolor que aún arde nace esta instalación.
Cada hoja fue construida artesanalmente a partir de papel reciclado y antiguas cartas menú de Del Viento, teñidas con borra de café, cortadas una a una y marcadas por el fuego en sus bordes, como un gesto de memoria.
Lo que alguna vez fue árbol regresa convertido en hoja. El papel recupera su origen mientras las huellas del fuego y del humo evocan un paisaje herido que se resiste al olvido.
Esta obra es un recordatorio. Un ejercicio de memoria colectiva que invita a detener la mirada frente a una tragedia que no puede reducirse a cifras. Porque solo aquello que permanece en la memoria puede despertar la conciencia y movilizarnos a cuidar nuestros bosques.
Ine Raven


^ Ine Raven junto a su obra, y detalle de las hojas confeccionadas con antiguas cartas menú de Del Viento, teñidas con borra de café y marcadas por el fuego.
"Lo que alguna vez fue árbol regresa convertido en hoja. El papel recupera su origen mientras las huellas del fuego y del humo evocan un paisaje herido que se resiste al olvido."
Construida a mano, una hoja a la vez
Cada hoja fue cortada, teñida y marcada a mano. El proceso —lento, cuidadoso, casi meditativo— forma parte del mensaje: lo que se construye con tiempo y atención es lo que permanece.
Del Viento acompañó esta iniciativa poniendo a disposición sus antiguas cartas menú, que se convirtieron en la materia prima de la obra. Ese gesto de transformación —de menú a hoja, de descarte a arte— sintetiza la intención de Ine Raven: recuperar, resignificar, recordar.

Una pausa. Una pregunta.
La obra no pide nada más que un momento de atención. Una pausa frente al fuego que no se apaga en las imágenes ni en los números. Cada hoja que cuelga del techo en Del Viento es una pregunta suspendida: ¿cuánto de un bosque se pierde cuando se quema?
La respuesta no cabe en una cifra. Cabe en la mirada. En la memoria. En las decisiones cotidianas que, sumadas, construyen un cuidado colectivo del territorio que habitamos.
La obra invita a pausar. Nosotros ponemos el café. Vení a verla en Del Viento Agrícola — San Martín y 25 de Mayo, Comodoro Rivadavia.
